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Hay tierras que hablan en voz baja, en susurros que se cuelan entre los muros de adobe, en la piedra caliente que ha visto pasar generaciones, en los vanos de una espadaña que aún repican el eco de los días santos, de las tormentas, de rogativas y concejos… La Sobarriba, esta comarca serena al noreste de la capital leonesa, es una de ellas. Aquí, entre el Torío y el Porma, el tiempo no se detuvo: simplemente aprendió a latir con otro ritmo.
Hay tierras que hablan en voz baja, en susurros que se cuelan entre los muros de adobe, en la piedra caliente que ha visto pasar generaciones, en los vanos de una espadaña que aún repican el eco de los días santos, de las tormentas, de rogativas y concejos… La Sobarriba, esta comarca serena al noreste de la capital leonesa, es una de ellas. Aquí, entre el Torío y el Porma, el tiempo no se detuvo: simplemente aprendió a latir con otro ritmo.
Durante siglos, sus pueblos —pequeños, humildes, resistentes— sostuvieron un modo de vida en el que cada palomar, cada fragua, cada sillar tallado en la ermita o en la iglesia, era una promesa de continuidad. Hoy, ese patrimonio duerme en muchos rincones, olvidado o apenas sostenido por la voluntad de quienes, en su vejez, recuerdan la historia como si la llevaran cosida al alma.
Por eso nace este proyecto, impulsado por la Fundación Proconsi, no solo como una iniciativa de conservación, sino como un acto de amor colectivo hacia lo que fuimos, hacia lo que aún podemos ser. En esta primera etapa, miramos con detalle el municipio de Valdefresno y sus 20 localidades, con especial atención a la zona norte de la antigua Hermandad de La Sobarriba: Carbajosa, Villacil, Villalboñe y Santovenia del Monte.
Allí, donde la densidad de población apenas supera los ocho habitantes por kilómetro cuadrado, la historia sigue respirando: en una cruz parroquial del siglo XVII, en la capa parda de la cofradía de Santa Eugenia, en el trazo de un pendón que ondeó en los días del Voto a la Virgen del Camino. Y es precisamente allí donde queremos comenzar a escuchar con atención.
Este proyecto propone restaurar, documentar y proteger. Pero también imaginar y narrar: porque conservar el patrimonio no es solo afianzar piedras ni recuperar retablos, sino devolver a la comunidad el orgullo y el sentido de sus raíces. A través de la investigación rigurosa, la colaboración académica y la innovación tecnológica, buscamos hacer de La Sobarriba un espacio vivo de cultura: un lugar donde la memoria se vuelva encuentro.
Queremos formar a quienes aquí habitan para que sean ellos los futuros custodios de esta riqueza. Queremos atraer a quienes buscan la belleza en los detalles que no caben en las guías turísticas. Queremos que las campanas repiquen otra vez, no solo por liturgia, sino por celebración de lo que perdura.
Sabemos que no es tarea fácil: hay estructuras heridas por el tiempo, hay archivos aún por abrir, hay silencios que requieren paciencia. Pero también sabemos que este territorio —modesto en apariencia, gigante en su historia— merece un porvenir que honre su pasado.
La Sobarriba no es solo una comarca. Es un manuscrito abierto, una morada compartida de piedras y palabras, de siglos y silencio. Y hoy, más que nunca, nos invita a leerla, a cuidarla, a contarla como se cuentan las cosas que importan de verdad.
Durante siglos, sus pueblos —pequeños, humildes, resistentes— sostuvieron un modo de vida en el que cada palomar, cada fragua, cada sillar tallado en la ermita o en la iglesia, era una promesa de continuidad. Hoy, ese patrimonio duerme en muchos rincones, olvidado o apenas sostenido por la voluntad de quienes, en su vejez, recuerdan la historia como si la llevaran cosida al alma.
Por eso nace este proyecto, impulsado por la Fundación Proconsi, no solo como una iniciativa de conservación, sino como un acto de amor colectivo hacia lo que fuimos, hacia lo que aún podemos ser. En esta primera etapa, miramos con detalle el municipio de Valdefresno y sus 20 localidades, con especial atención a la zona norte de la antigua Hermandad de La Sobarriba: Carbajosa, Villacil, Villalboñe y Santovenia del Monte.
Allí, donde la densidad de población apenas supera los ocho habitantes por kilómetro cuadrado, la historia sigue respirando: en una cruz parroquial del siglo XVII, en la capa parda de la cofradía de Santa Eugenia, en el trazo de un pendón que ondeó en los días del Voto a la Virgen del Camino. Y es precisamente allí donde queremos comenzar a escuchar con atención.
Este proyecto propone restaurar, documentar y proteger. Pero también imaginar y narrar: porque conservar el patrimonio no es solo afianzar piedras ni recuperar retablos, sino devolver a la comunidad el orgullo y el sentido de sus raíces. A través de la investigación rigurosa, la colaboración académica y la innovación tecnológica, buscamos hacer de La Sobarriba un espacio vivo de cultura: un lugar donde la memoria se vuelva encuentro.
Queremos formar a quienes aquí habitan para que sean ellos los futuros custodios de esta riqueza. Queremos atraer a quienes buscan la belleza en los detalles que no caben en las guías turísticas. Queremos que las campanas repiquen otra vez, no solo por liturgia, sino por celebración de lo que perdura.
Sabemos que no es tarea fácil: hay estructuras heridas por el tiempo, hay archivos aún por abrir, hay silencios que requieren paciencia. Pero también sabemos que este territorio —modesto en apariencia, gigante en su historia— merece un porvenir que honre su pasado.
La Sobarriba no es solo una comarca. Es un manuscrito abierto, una morada compartida de piedras y palabras, de siglos y silencio. Y hoy, más que nunca, nos invita a leerla, a cuidarla, a contarla como se cuentan las cosas que importan de verdad.
Descubre la Sobarriba a través de un recorrido inolvidable por su patrimonio, cultura y paisajes. La Ruta Cultural de la Sobrarriba ofrece visitas guiadas y explicaciones detalladas en varios puntos de interés, combinando historia, arquitectura, tradiciones y naturaleza en una experiencia única.
Cada ruta está diseñada para adaptarse a diferentes tipos de viajeros: desde caminantes y ciclistas hasta quienes prefieren rutas a caballo o incluso en globo aerostático. Acompáñanos en un viaje en el tiempo y adéntrate en los secretos de una tierra que ha sido testigo de siglos de historia.
Descubre la Sobarriba a través de un recorrido inolvidable por su patrimonio, cultura y paisajes. La Ruta Cultural de la Sobrarriba ofrece visitas guiadas y explicaciones detalladas en varios puntos de interés, combinando historia, arquitectura, tradiciones y naturaleza en una experiencia única.
Cada ruta está diseñada para adaptarse a diferentes tipos de viajeros: desde caminantes y ciclistas hasta quienes prefieren rutas a caballo o incluso en globo aerostático. Acompáñanos en un viaje en el tiempo y adéntrate en los secretos de una tierra que ha sido testigo de siglos de historia.
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